Prevención no reacción

CORRESPONDENCIA

Prevención no reacción

Por José Luis Castillo

UNO.- De manera que cada periodo vacacional se repite la misma historia: las casas quedan solas, aumentan los robos y como siempre sucede las autoridades llaman a denunciar. La pregunta es inevitable: ¿por qué año tras año el problema persiste si ya se conocen sus causas y los momentos en que ocurre?

Que los robos a casa habitación y de motocicletas aumenten entre un 10 y un 15 por ciento durante las vacaciones no debería verse como un fenómeno estacional menos imposible de evitar. Al contrario, si las autoridades saben cuándo y dónde existe mayor riesgo, la estrategia tendría que ser preventiva y no reactiva.

De entrada, resulta preocupante que la seguridad siga dependiendo, en gran medida, de que los ciudadanos refuercen cerraduras, instalen cámaras, contraten vigilancia privada o renuncien a salir con tranquilidad por temor a encontrar vacía su vivienda al regresar. En los hechos, el costo de la inseguridad termina recayendo sobre quienes cumplen con sus obligaciones y esperan que la protección de su patrimonio sea una función efectiva del Estado.

Es cierto que la falta de denuncias limita las investigaciones y distorsiona las estadísticas. Sin embargo, también es necesario preguntarse por qué muchas víctimas prefieren guardar silencio. La respuesta suele encontrarse en la percepción de que denunciar implica invertir tiempo, enfrentar trámites y, en no pocos casos, obtener escasos resultados. Recuperar la confianza ciudadana exige que las denuncias se traduzcan en investigaciones eficaces y resultados visibles, así de fácil.

Es evidente que factores como el desempleo y la reincidencia delictiva forman parte del problema. Pero reconocer esas causas no puede convertirse en una explicación permanente que justifique el incremento de los robos. La prevención, la inteligencia policial y la vigilancia focalizada precisamente deben anticiparse a escenarios que ya son previsibles.

La seguridad pública no puede depender únicamente de la participación ciudadana, aunque esta sea indispensable. Cuando las autoridades conocen los periodos críticos, las zonas de mayor incidencia y los patrones delictivos, la sociedad espera respuestas oportunas, no únicamente recomendaciones para cuidarse por sí sola.

Algo está fallando cuando cada temporada vacacional obliga a las familias a salir con la preocupación de si encontrarán intacto su patrimonio al regresar. Mientras esa incertidumbre siga siendo parte de la vida cotidiana, la factura de la inseguridad continuará pagándola la ciudadanía.

DOS.- En esta época en que la inteligencia artificial redefine la manera de aprender, enseñar y generar conocimiento, las universidades tienen la responsabilidad de anticiparse a los cambios y formar profesionales capaces de responder con criterio a los nuevos desafíos.

En ese contexto, la Universidad Autónoma de Tamaulipas demuestra que la investigación sigue siendo el camino más sólido para construir respuestas pertinentes a las transformaciones educativas.

El VIII Coloquio Anual de Posgrado e Investigación de la Facultad de Ciencias de la Educación y Humanidades trasciende el ejercicio académico de presentar avances de tesis. Se convierte en un espacio donde convergen la reflexión crítica, el análisis científico y la innovación educativa, elementos indispensables para que la educación superior mantenga su vigencia frente a un entorno cada vez más dinámico.

Resulta especialmente significativo que buena parte de los proyectos presentados aborde el impacto de la inteligencia artificial en la educación. Desde el uso de chatbots generativos para fortalecer el aprendizaje del inglés hasta la formación de docentes con competencias específicas en IA y las propuestas para promover un uso ético de estas herramientas, las investigaciones reflejan una preocupación legítima por incorporar la tecnología sin perder de vista el sentido humano de la enseñanza.

Pero el valor del coloquio en mención también radica en la diversidad de temas que integran la agenda de investigación. La comprensión lectora, la enseñanza de las matemáticas, los fenómenos migratorios y la alfabetización evidencian que la innovación educativa no depende exclusivamente de la tecnología, sino de la capacidad para comprender las realidades sociales y responder a ellas mediante propuestas fundamentadas.

En estos tiempos donde abundan las soluciones inmediatas y las promesas tecnológicas, la investigación académica representa un contrapeso indispensable. Analizar, experimentar, evaluar y generar evidencia son procesos que permiten distinguir entre tendencias pasajeras y transformaciones verdaderamente útiles para la educación.

La UAT que encabeza el rector Dámaso Anaya Alvarado, envía así un mensaje relevante: la inteligencia artificial no debe entenderse como un sustituto del pensamiento crítico, sino como una herramienta cuyo aprovechamiento exige preparación, ética y conocimiento especializado. Apostar por el fortalecimiento del posgrado y la investigación significa invertir en la formación de especialistas capaces de orientar el futuro de la educación desde la ciencia y no desde la improvisación.

Foros como este consolidan una cultura académica que privilegia el diálogo, la innovación y el rigor científico. En un escenario donde la educación enfrenta cambios sin precedentes, iniciativas de esta naturaleza reafirman que las universidades públicas continúan siendo espacios estratégicos para generar conocimiento, impulsar soluciones y contribuir al desarrollo de una sociedad más preparada para los desafíos del presente y del futuro, hay que decirlo.

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