¿Orden o censura?

CORRESPONDENCIA

¿Orden o censura?

Por José Luis Castillo

La aprobación en comisiones de la Cámara de Diputados de reformas a la Ley Federal del Derecho de Autor abre un debate entre la clase política que incluso va mucho más allá de la protección de la propiedad intelectual: ¿hasta dónde puede llegar el Estado en su intento por combatir la piratería sin terminar afectando la libertad de expresión en internet? ¿orden o censura?

El dictamen, aprobado hoy por 18 votos a favor y seis en contra, incorpora nuevas responsabilidades para plataformas digitales y proveedores de servicios de internet, incluyendo la posibilidad de sanciones económicas que, de acuerdo con lo planteado en la iniciativa, podrían superar los cuatro millones de pesos. También contempla medidas relacionadas con el uso no autorizado de imágenes, voces y rostros, incluso cuando intervengan herramientas de inteligencia artificial.

El objetivo declarado puede parecer legítimo en principio combatir la reproducción y distribución ilegal de contenidos protegidos por derechos de autor. El problema para muchos aparece cuando las obligaciones impuestas a las plataformas generan incentivos para retirar contenido de manera preventiva con tal de evitar sanciones.

Ahí se encuentra una de las principales preocupaciones expresadas por organizaciones defensoras de la libertad de expresión y de los derechos digitales: que, ante el riesgo de multas, las empresas opten por sistemas automatizados capaces de bloquear o eliminar contenidos sin una revisión humana suficiente.

Y es precisamente en esa zona gris donde aparecen los memes, las parodias, las sátiras y las críticas. En internet, una imagen, un fragmento de video o una fotografía pueden transformarse en una herramienta de comentario político, humor o denuncia. No todo uso de material protegido persigue fines comerciales ni constituye necesariamente una violación ilegítima de derechos de autor.

Definitivamente que el debate no debería reducirse a estar a favor o en contra de la propiedad intelectual. La verdadera discusión consiste en establecer cómo proteger los derechos de autor sin convertir a las plataformas digitales en árbitros automáticos de lo que los ciudadanos pueden publicar, compartir o criticar.

Llamar a la reforma “Ley Antimemes” puede ser una etiqueta política o mediática, pero la preocupación que refleja merece ser discutida seriamente. Si una legislación termina provocando que las plataformas eliminen contenidos legítimos por temor a ser sancionadas, el efecto sobre la conversación pública podría ser considerable, aun cuando esa no haya sido la intención declarada de sus impulsores, asi de sencillo.

Y mejor aún hay que destacar que en una democracia no solamente debe proteger las obras de sus autores; también debe garantizar espacios para la crítica, la sátira y el debate público. La protección de un derecho no debería realizarse a costa de debilitar otro.

El dictamen ha sido turnado al Pleno, corresponde a los legisladores revisar con especial cuidado sus mecanismos de aplicación, las garantías para los usuarios, los procedimientos de impugnación y las salvaguardas para contenidos de interés público. Pero al final de cuentas, el asunto está en manos de nuestros “representantes populares”, veremos.

DOS. – Las acciones emprendidas por la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) en Tamaulipas deja claro que, en materia de salud, se debe actuar a tiempo porque la improvisación, la falta de certificación y los servicios ofrecidos al margen de la normatividad pueden poner en riesgo algo que no admite errores: la integridad de las personas.

La detección de alrededor de 25 casos relacionados con la oferta irregular de servicios, principalmente en Reynosa y Tampico, y la suspensión de actividades en aquellos casos donde se identificó que quienes ofrecían determinados servicios no contaban con la certificación correspondiente, habla de una autoridad en este caso COEPRIS, está utilizando las herramientas disponibles para detectar posibles irregularidades.

Relevante resulta el monitoreo de redes sociales. Hoy buena parte de los servicios profesionales se promocionan a través de Facebook, Instagram, TikTok y otras plataformas. Que la autoridad sanitaria observe también esos espacios significa reconocer una realidad: la publicidad digital ya forma parte de la vida cotidiana y, por lo tanto, también debe estar sujeta a vigilancia cuando se trata de actividades que pueden representar un riesgo para la salud.

Hay que dejar claro que vigilar no significa perseguir. La función de COEPRIS se sustenta en evidencia, procedimientos claros y respeto al debido proceso. Una suspensión puede ser necesaria cuando existe un riesgo o una irregularidad comprobada, pero también debe existir certeza de que los procedimientos se realizan con criterios objetivos y transparentes.

En materia sanitaria, la prevención es fundamental. Es preferible detectar una irregularidad antes de que alguien resulte afectado que esperar a que ocurra una tragedia para actuar, asi de fácil.

También resulta positivo que, de acuerdo con lo informado por el Dr. Mario Rebolledo, las revisiones realizadas en las 12 coordinaciones del estado no han identificado hasta ahora medicamentos falsificados, clonados o suplantados. La revisión de facturas, procedencia, trazabilidad, etiquetado, dosis y caducidad constituye una tarea indispensable para evitar que productos de dudosa procedencia lleguen a los consumidores y por ende pongan en riesgo su salud.

TRES. – La apertura de la segunda generación del Bachillerato Virtual de la Universidad Autónoma de Tamaulipas representa, para miles de personas, la posibilidad de recuperar una asignatura pendiente que en muchos casos ha condicionado sus oportunidades laborales, profesionales y personales: concluir la preparatoria.

La educación no debe tener fecha de caducidad. Sin embargo, la realidad es que muchos jóvenes y adultos a pesar de los esfuerzos tienen que abandonar sus estudios por razones económicas, familiares, laborales o por vivir en comunidades alejadas o simplemente porque las circunstancias de la vida los obligaron a tomar otros caminos.

Para ellos, una modalidad tradicional puede resultar prácticamente inaccesible. Ahí es donde adquiere especial relevancia el Bachillerato Virtual que ahora ofrece la UAT.

El modelo no escolarizado para mayores de 18 años representa una alternativa que puede cambiar historias personales. Y vaya que no se trata solamente de obtener un certificado; se trata de recuperar la posibilidad de continuar estudiando, acceder a mejores oportunidades laborales o aspirar posteriormente a una carrera universitaria.

Y hay un elemento particularmente importante: la educación virtual permite acercar la universidad a quienes viven lejos de los centros urbanos. Una computadora, una conexión a internet y la voluntad de estudiar pueden convertirse en las herramientas para derribar una barrera que durante años pareció imposible de superar, bien por la UAT.

Por cierto, la convocatoria permanecerá abierta hasta el 30 de octubre de 2026, por lo que quienes tienen pendiente la preparatoria todavía están a tiempo de dar ese primer paso. Y quizá lo más importante sea entender que nunca es demasiado tarde para regresar a las aulas, aunque esas aulas ahora estén detrás de una pantalla.

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