Productores del norte de Tamaulipas cierran el año sin plan de riego y en total incertidumbre

Ciudad Victoria, Tamaulipas.– Productores agrícolas del norte de Tamaulipas concluirán el año sin conocer el Plan de Riegos del Distrito de Riego 025 Bajo Río Bravo, lo que mantiene en incertidumbre a cerca de 16 mil usuarios con concesión de agua y frena la planeación del próximo ciclo agrícola.
Representantes del sector señalaron que, a menos de dos días de que termine el año, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) no ha definido de manera oficial el plan, lo que impide a los agricultores determinar qué cultivos podrán sembrar y en qué superficies, situación que calificaron como una omisión grave por parte de la autoridad federal.
La Unión Agrícola Regional del Norte de Tamaulipas advirtió que la falta de información técnica y administrativa ha dejado a los productores sin posibilidad de adquirir insumos, acceder a financiamientos o tomar decisiones productivas oportunas, en un contexto donde cada semana de retraso incrementa el riesgo económico.
Indicaron que esta indefinición mantiene prácticamente paralizada la actividad agrícola en el Distrito de Riego 025, agravando la situación de un sector que arrastra pérdidas acumuladas desde hace varios años y que atraviesa uno de sus periodos más críticos.
A la falta de agua se suma un entorno adverso marcado por cosechas deficientes y precios internacionales de los granos en niveles históricamente bajos, lo que ha reducido la rentabilidad y generado una cartera vencida que mantiene a miles de productores sin liquidez.
Estimaciones del propio sector señalan que hasta una tercera parte de la superficie productiva podría quedar sin sembrar el próximo año, con impactos directos en la economía regional y mayores costos futuros para recuperar las tierras.
Los agricultores también atribuyeron la escasez de agua en más de 200 mil hectáreas a decisiones erróneas de la autoridad federal, como el otorgamiento de concesiones en tributarios aforados pese a la veda establecida en el Tratado Internacional de Aguas de 1944, además de los efectos del cambio climático.
Denunciaron que, aun bajo este escenario, México continúa entregando agua a Estados Unidos, incluso de afluentes no aforados, lo que pone en riesgo el abasto para uso agrícola y doméstico en la región.
A esta crisis se suma la exclusión de productores de mayor escala de los programas de apoyo gubernamental, la importación masiva de granos que ha saturado el mercado nacional y la posible prohibición de agroquímicos, que sin alternativas viables podría reducir la producción y aumentar la dependencia alimentaria.
Finalmente, señalaron que el sector agrícola enfrenta este panorama en un contexto de inseguridad persistente y con proyecciones poco favorables para el próximo año, advirtiendo que el país se encamina hacia una crisis agrícola silenciosa que afecta directamente la seguridad alimentaria nacional.




